POR Harold Leandro Actualizado el 9 de octubre de 1997 a: 02:25 p.m.

Publicada en La Nacion el 9 de octubre de 1997

  • Saprissa derrotó anoche a la Universidad Católica, 2 a 1

El tubo de ensayo en el que Guimaraes procura hallar una fórmula para que el Saprissa cumpla y agrade al público parece que produjo, anoche, la química perfecta en el partido que los morados vencieron a la Universidad Católica de Chile, dos goles a uno.

Y hay motivos de sobra para justificar la aseveración: Roy Myers, encendido; Alonso Solís -un mozalbete que quería emigrar en busca de oportunidades-, inspirado; Oscar Ramírez, como de 15 años, y un sistema defensivo lúcido, fueron algunos de los ingredientes de esta noche de fantasía.

El portero chileño, Alex Varas, tuvo anoche mucha acción. Alejandro Larrea, en esta acción, no pudo llegarle a la pelota para cantar su gol.

El portero chileño, Alex Varas, tuvo anoche mucha acción. Alejandro Larrea, en esta acción, no pudo llegarle a la pelota para cantar su gol.

Guimaraes, desde la banca, mezcló los elementos: un regreso a los laterales, pero no en el sistema tradicional de dos hombres inmóviles, sino con José Pablo Fonseca (izquierda) y Jervis Drummond (derecha) con licencia para el ataque.

Estos dos jugadores catapultaron la lección de alegría que dieron Myers, Solís y Ramírez. Sus gambetas, la forma “endiablada” de esconder la pelota, la destreza para engañar -y provocaban- al rival, arrancaron palmas entre los 685 aficionados que llegaron al Estadio Nacional.

Con esta filosofía, Saprissa dominó -y por mucho- el primer tiempo. A los 13 minutos del pitazo inicial, Ramírez se confabula con Solís, a quien le hace un pase precioso luego de sortear varios rivales, y el novel jugador soltó un contundente disparo para abrir el marcador.

El segundo tanto nació en la cabeza de Solís, al habilitar al argentino Adrián Mahía, quien no perdonó de cabeza.

Para la complementaria, ambos equipos realizaron múltiples cambios -de jugadores, de sistemas, de estado anímico- y el espectáculo decreció.

Entonces, los “católicos” asumieron el dominio del encuentro, factor que se acrecentó con el ingreso de Alberto El Beto Acosta, argentino que milita con los chilenos.

Con él, la Universidad adquirió peligro en el área, lo que obligó a los de casa a remendar la defensa en procura de alejar el peligro.

Por ello, Saprissa terminó con cinco defensas natos: Jervis, Fonseca, Wright, Cordero y González. Esta barrera parecía infranqueable hasta que apareció la genialidad de El Beto.

En el minuto 81, el argentino soltó un potente zurdazo de larga distancia que dejó sin mayor posibilidad a Lonnis.

Además del portero Erick Lonnis, Saprissa salió con Mauricio Wright, Rónald González, Jervis Drummond, José Pablo Fonseca, Jeaustin Campos, Oscar Ramírez, Alejandro Larrea, Roy Myers, Alonso Solís y Adrián Mahía.

Por cambio, ingresaron Víctor Cordero, Giancarlo Morera, Wálter Centeno, Gérald Drummond y Fárlem Ilama.

Los visitantes lo hicieron con Alex Varas, Marco Neme, Claudio Lizama, Andrés Romero, Miguel Ramírez, Mario Lepe, Jaime Pizarro, Ricardo Lunari, Aníbal González, Alejandro Osorio y David Bisconti.

De refresco jugaron Rodrigo Gómez, Luis Díaz, Patricio Ormazabal y Alberto El Beto Acosta. El entrenador visitante es Fernando Carvallo.

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