POR Harold Leandro Camacho –
- “La identidad no se consigue por decreto, es el pueblo el que la acoge”, dijo en el Congreso de Entrenadores.
La carrera como entrenador lo incrimina, su voz lo condena. Francisco Pacho Maturana es un empedernido defensor del futbol porque lo ama, porque lo vive, porque lo transpira.

Francisco Maturana: “Me resisto a medir el talento por centímetros; hay que buscar al jugador habilidoso y luego procurarle condición física.”
Ayer, en el marco del I Congreso Mundial de Entrenadores, en el hotel Herradura, Maturana disertó sobre la identidad del balompié, “algo que solo se forma en el pueblo, único que lo puede defender”.
Colombiano, alto, pelo afro, de pulcro vestido entero y hablar pausado, Pacho actualmente dirige la selección de Ecuador que busca una de las cuatro plazas suramericanas al Mundial Francia 98.
Cuando empezó su alocución, sorprendió a un auditorio que esperaba con ansia sus enseñanzas. En lugar de comenzar con una charla futbolera, pidió proyectar un vídeo.
Pero no de un partido, sino de una pieza musical. “Es que el futbol es música y hasta poesía”, se explicó este técnico que revolucionó el balompié colombiano.
De inmediato se preguntó qué hace que Carlos Gardel o The Beatles sean inmortales y universales. “Porque trascendieron, porque llegaron a los umbrales de la excelencia”, se respondió.
Maturana agregó que para llegar a este nivel se deben tener varios condimentos: concentración, disfrute, armonía, simpatía, entrega total y orden.
“Estas reglas básicas se aplican para todas las actividades de nuestra existencia, incluido, por supuesto, el balompié. El futbolista debe disfrutar el juego, a través de un orden básico, un comportamiento de conjunto y con su total entrega.”
Identidad
El técnico explicó que cada país tiene su propio estilo de juego. “Eso es lo que llamamos identidad, la cual está condicionada por aspectos propios de la nación, como cultura, historia, etnia, condicionamientos geográficos.”
Como ejemplo, citó dos casos: Escocia suele jugar al pelotazo porque allá las canchas son más largas; y en Brasil, los jugadores son malabaristas porque se hacen en las playas.
“La identidad no se consigue por decreto, es el pueblo el que la acoge. Hay pueblos que ya la definieron y la defienden. Cuando Sebastiao Lazaroni jugó en Brasil con líbero, fue despedido pues allá solo utilizan la línea de cuatro.”
Consultado por La Nación si en Costa Rica existe identidad, Maturana contestó afirmativamente. “Claro que la tiene, ya la demostraron en Italia 90. Todos sabemos cómo se para la selección de Costa Rica en sus partidos.”